jueves, 9 de enero de 2014

Dias de un Misionero




Febrero 9, 2004

Día Soleado, mesa de comedor. Comencé a hacer algo que nunca había hecho: leer las escrituras con bastante atención, antes no lo había hecho y si lo hacía era por menos de diez minutos y de manera despistada. Me sorprendí cuanto había cambiado en estos últimos meses desde que tome la decisión de salir a una misión regular. Uno de los cambios más notorios en mi persona fue el deseo de leer más, parecía una droga de la que no me cansaba de consumir, que rara comparación, pero es algo así, a pesar de que nunca he sido víctima de alguna adicción. Parecía que la media hora diaria establecida en mis horarios ya no era suficiente, parecía que el solo el libro de mormón, no era suficiente, decidí ir con algo grande y busque entre los libros de mi mama el manual para el alumno usado en institutos de más de 300 páginas allá por los años 70, para mi perspectiva el libro era inmenso, igual decidí escudriñar y saber el porqué, como y donde de las situaciones dentro de este libro que comienzo a amar con todo mi corazón y que está formando parte básica del fundamento de mi fe. Esto ha estado sucediendo todas las mañanas y me asombra verme sentado del desayuno hasta el almuerzo estudiando, tal vez dentro de mí quiero compensar el tiempo perdido, tal vez solo es cuestión de aprender más para cuando me toque testificar en la misión. Aunque debo confesar que mis días no pasan entre páginas y manuales, sino también en salidas y un romance. Si me doy el lujo de llamar romances a mis 19 años, tal vez no lo es para otros, pero es como lo siento ahora y eso es lo que importa. Después de muchísimo tiempo nunca creí poder ilusionarme otra vez, y así paso, acabo de conocer a una joven en el barrio y me siento de feliz de que a pesar de sobrevivir un corazón roto, este se reconstruyo y volvió a latir. Una de las cosas más increíbles que uno puede aprender es volver a amar. Comienzo a pensar que hay muchas cosas que no se, por más que lea y lea las escrituras hay algo que aprenderé estando allá, espero poder responder bien ante ello, dentro de emoción, existe una combinación de miedos y ansiedad, no me siento preparado, es la verdad pero a pesar de eso y no tener idea que es lo que me espera, solo sé que tengo que ir y leer todo lo que pueda.










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